lunes, 18 de julio de 2011

30.000 CAFICULTORES EN EL CAUCA, RECIBIRÁN AYUDAS POR EFECTOS DE OLA INVERNAL

30.000 CAFICULTORES EN EL CAUCA, RECIBIRÁN AYUDAS POR EFECTOS DE OLA INVERNAL
En marcha plan de emergencia para la recuperación de la producción de cafetales en Colombia afectados por el invierno.



La ola invernal que vivió Colombia afectó considerablemente la agricultura del país y el sector cafetero no fue ajeno a tan grave problemática, razón por la cual la FEDERACIÓN NACIONAL DE CAFETEROS DE COLOMBIA presentó ante el Fondo Nacional de Calamidades –Subcuenta Colombia Humanitaria− una solicitud de apoyo en especie (fungicidas y fertilizantes), para contrarrestar los efectos de la roya en la cosecha de café.

Es por esto que a partir de este mes, se dio inicio al plan de emergencia para la recuperación de la producción de cafetales en Colombia afectados por el invierno, cuyo objetivo es mitigar el riesgo fitosanitario generado por la ola invernal y recuperar la productividad y el ingreso de los cafeteros propietarios de cafetales tecnificados y sembrados en variedades susceptibles a la roya.

Mediante este plan de emergencia en el departamento del Cauca, el COMITÉ DEPARTAMENTAL DE CAFETEROS entregará las ayudas a 30.000 caficultores registrados en la Base de Información Cafetera – SICA, que cuentan con cultivos de café tecnificado joven sembrados con variedad susceptible a la roya. El costo de las ayudas es de más de 1.100 millones de pesos, en la primera fase.



“La entrega de las ayudas son muy importantes para los caficultores del departamento que se vieron afectados por el fenómeno de la niña, de todas maneras la mejor forma de controlar la roya es a través de la renovación de cafetales con variedades resistentes y una de las ayudas con las que cuentan los productores para renovar los cafetales es el crédito cafetero del programa Permanencia, Sostenibilidad y Futuro, del cual han hecho uso 13.200 caficultores del departamento”, recalcó Gerardo Montenegro, Director Ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros del Cauca.

Este plan de emergencia por ola invernal hace parte de la estrategia de la FEDERACIÓN NACIONAL DE CAFETEROS, “COLOMBIA, SIN ROYA UN PROPÓSITO NACIONAL”.

jueves, 23 de junio de 2011

El río integrador de culturas afro, indígenas y mestizas desembocará en Washington

El río integrador de culturas afro, indígenas y mestizas desembocará en Washington


• El Ministerio de Cultura hará posible la presencia de representantes de Quibdó y Andagoya (Chocó); Cali y Buenaventura (Valle del Cauca), así como de Medellín en el Smthsonian Folklife Festival.

Bogotá D.C., 22 de junio de 2011. Una muestra representativa de las expresiones culturales de las comunidades que viven en la cuenca del río Atrato y en el ecosistema cultural bosque húmedo del Pacífico será expuesta en el Smithsonian Folklife Festival, evento que se realiza cada año en Washington D.C. (Estados Unidos), y al que asisten más de un millón de personas.

El Ministerio de Cultura hará posible la presencia allí de dieciséis habitantes de esa región, principalmente de dos municipios chocoanos (Quibdó y Andagoya), dos vallecaucanos (Cali y Buenaventura) y Medellín.

Durante diez días, entre el 30 de junio y el 11 de julio próximos, quedará patentado que el río Atrato tiene la virtud no solo de ser el más importante medio de transporte para los habitantes del Pacífico sur colombiano, sino el agente integrador de las culturas afrodescendientes, indígenas y mestizas que se interrelacionan en esta zona.

Esta presencia del ecosistema cultural bosque húmedo del Pacífico en el Smithsonian Folklife Festival es resultado de la participación de Colombia en ese evento, impulsada por la Presidencia de la República y liderada por el Ministerio de Cultura desde 2008, con apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Fondo de Promoción Turística, la Embajada de Colombia en Estados Unidos, Proexport y la Fundación Erigaie.

Precisamente, la Fundación Erigaie lideró la propuesta de investigación y museografía que planteó representar seis ecosistemas culturales, divididos en dos grupos: los que hacen parte de las tierras altas (en los tres ramales de la cordillera de los Andes) y los de las tierras bajas (Llanos Orientales, ciénagas y cuenca del río Magdalena en el norte, selvas húmedas del pacífico y Amazonia).

El bosque húmedo del Pacífico es uno de ellos, lo mismo que los del Eje Cafetero, la Llanura Suroriental, la selva húmeda tropical del Amazonas, la Depresión Momposina y el Altiplano Andino.

Todos, eso sí, relacionados con tres contextos urbanos que dan cuenta de su interacción, comunicación y confluencia: Bogotá, Medellín y Cali, tres ciudades que harán parte de la estructura principal desde la cual se brindará información general sobre el país.

Qué llevará el bosque húmedo del Pacífico

Los representantes de esta zona estarán en el National Mall de la capital estadounidense para mostrar sus destrezas en la construcción y ejecución de instrumentos musicales como la tambora, la marimba de chonta, el redoblante, el clarinete y los platillos, y sus cualidades como intérpretes de música de chirimía y alabaos.

También expondrán actividades como la minería artesanal, la fabricación de rayos, bateas y joyas en filigrana, la talla en damagua y cabecinegro, la preparación de platos típicos y la elaboración de peinados.

De sus muestras también harán parte las semillas de productos vegetales nativos y de consumo casero como cebolla de rama, albahaca, poleo, cilantro cimarrón, orégano y paico.

Un encuentro de culturas

En total, Colombia estará en el Smithsonian Folklife Festival con 100 artistas, artesanos y portadores de oficios. El Ministerio de Cultura posibilita su presencia allí para que den a conocer ‘La naturaleza de la cultura colombiana’, una muestra curatorial que pretende visibilizar y reconocer la riqueza y la diversidad natural y cultural del país.

El objetivo del Festival, que se creó en 1967, es que los espectadores se familiaricen con los oficios y saberes de las comunidades invitadas. La participación de Colombia se da luego de 44 ediciones en las que el Folklife Festival ha contado con la presencia de 90 países, todos los estados de Estados Unidos y más de 100 poblaciones indígenas.

Se trata de una oportunidad única para hacer visible la riqueza cultural del país, de la cual se derivarán beneficios como crear un enlace entre quienes participan en el Festival y los visitantes, las instituciones culturales y las agencias del gobierno; relacionar a las comunidades con sus vecinos para emprender proyectos de interés mutuo; y brindarles a los artesanos colombianos la oportunidad de comercializar sus productos en Estados Unidos.

Así mismo, generar ingresos directos que favorecerán a los colombianos y abrir puertas para oportunidades futuras de negocios; apoyar un turismo ambiental que fomente el orgullo por las artes y las prácticas tradicionales, y atraer a gobiernos, negocios e individuos para crear redes de oportunidades.

Toda la información relacionada con la presencia de Colombia en el Festival de Tradiciones Populares del Smithsonian, y los datos de contacto de cada uno de los participantes, se puede consultar en la web: www.mincultura.gov.co
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martes, 31 de mayo de 2011

Día Mundial del Medio Ambiente 2011 - 5 de junio

Día Mundial del Medio Ambiente 2011 - 5 de junio

Bosques: La naturaleza a su servicio

La OEI en el marco de su acción educativa, científica y cultural lanzará el día 5 de junio la segunda edición de su certamen Ideas y Miradas.

El Día Mundial del Medioambiente (WED) es un evento anual que busca ser el día más extensamente celebrado a nivel mundial, mediante una acción medioambiental positiva. Las actividades del WED se realizan durante todo el año pero su punto más alto es cada año el 5 de Junio con la participación de personas de todos los lugares geográficos.
Los bosques cubren una tercera parte de la superficie del planeta, realizando funciones vitales y servicios alrededor del mundo lo cual le da vida a nuestro planeta con posibilidades. De hecho 1.6 billones de personas depende de los bosques para su subsistencia. Ellos juegan un papel importante en nuestra batalla contra el cambio climático, liberando oxigeno a la atmósfera mientras que almacenan dióxido de carbono.

Los bosques alimentan nuestros ríos y son esenciales para proporcionar el agua a casi el 50 % de nuestras grandes ciudades. Ellos crean y mantienen la fertilidad de la tierra y ayudan a regular el impacto devastador de las tormentas, diluvios e incendios.

Espléndidos e inspiradores, los bosques son los ecosistemas con mayor diversidad biológica sobre la tierra y son hogar para más de la mitad de las especies terrestres de animales, plantas e insectos.

Los bosques también proveen refugio, empleo, seguridad y relevancia cultural para las poblaciones dependientes de ellos.- Son los pulmones verdes de la tierra, vitales para la supervivencia de las personas en todas partes. Los siete billones que somos nosotros.

Los bosques representas gran parte de lo que es bueno y fuerte en nuestras vidas. Sin embargo, a pesar de todos estos beneficios ecológicos, económicos sociales y de salud inestimables, estamos destruyendo los bosques que necesitamos para vivir y respirar.

La deforestación global continúa a un ritmo alarmante—cada año se destruyen 13 millones de hectáreas de bosque. Equivalente al tamaño de Portugal.

Las inversiones a corto plazo para obtener ganancias inmediatas (como la explotación de madera) constituyen estas pérdidas. Las personas que dependen de los bosques para sus sustentos hacen un gran esfuerzo para sobrevivir. Muchas especies preciosas enfrentan la extinción. La biodiversidad está desapareciendo. Lo que es más, economistas alrededor del mundo han demostrado que al no incluir los valores de los bosques en sus presupuestos, países y negocios esta pagando un alto precio. Uno que finalmente nos empobrece a todos como el detrimento a nuestros bosques el sistema de soporte de la vida, que continúa todos los días.

Pero esta tendencia no es irreversible. No es demasiado tarde para transformar la vida cuando la conocemos dentro de un futuro más verde, donde los bosques están en el corazón de nuestro desarrollo sostenible y economías verdes.

La Conservación de los bosques y su ampliación necesitan ser reconocidas como una oportunidad de negocios. Cuando sumamos una inversión de us$30 billones para enfrentar la deforestación y degradación podría proporcionar un retorno de US$ 2.5 trillones en nuevos productos y servicios.

Además, las metas de inversiones en silvicultura podrían generar hasta 10 millones de nuevos empleos a nivel mundial. Ya, muchos líderes están vislumbrando el potencial de la energía renovable y los recursos basados en la naturaleza, pero para que la transformación ocurra, los bosques necesitan convertirse en una prioridad política universal.

Los servicios que los bosques proporcionan son esenciales en cada aspecto de nuestra calidad de vida y la respuesta a la gestión del bosque sostenible, moviéndose hacia una economía verde esta en nuestras manos.

viernes, 27 de mayo de 2011

EMBALSES Y PRESAS

EMBALSES Y PRESAS


La construcción de presas satisface diversos objetivos. Regula el flujo hídrico, compensando la abundancia de agua en algunas épocas del año con otras de escasas lluvias; al mismo tiempo permite controlar flujos excesivos en épocas excesivamente lluviosas o en zonas de lluvias torrenciales concentradas en pocos meses del año, como en la región de los monzones, y evitar avenidas e inundaciones; hacen habitables llanuras que antes no lo eran. Al capturar agua de escorrentía que de otro modo iría directamente al mar, se aumenta efectivamente la oferta de agua, el relativamente alto nivel de la presa con relación a la llanura permite regar por gravedad, y por cierto, las presas tienen un objetivo importante como generadoras de energía eléctrica.

El sistema de presas más importante del mundo se encuentra en China, donde sólo en los últimos 30 años se han construido 70 000 presas y embalses; si bien en su mayor parte son presas relativamente pequeñas, su capacidad de almacenamiento supera los 300 kilómetros cúbicos. Si el ritmo de construcción continúa, otras 50 000 pequeñas presas se completarán antes de fin de siglo, agregando a la capacidad señalada otros 150 kilómetros cúbicos. China ha enfatizado la construcción de pequeñas presas para reducir costos de construcción y poder hacerlo con tecnologías relativamente sencillas que permiten la incorporación, en su construcción, de las poblaciones locales.

Así pues, Asia tiene el mayor sistema de presas del mundo, lo cual le permite regular el mayor flujo de agua de todos los continentes: 560 kilómetros cúbicos por año. Si bien la mayoría de los grandes ríos asiáticos como el Yangtzé, el Mekong, el Brahmaputra, el Ganges, el Indo o el Irrawaddy han sido, en una u otra forma, explotados mediante presas y embalses, principalmente con fines de riego, se considera que Asia tiene aún un enorme potencial hidroeléctrico.

La construcción de embalses y presas representa inversiones cuantiosas. A comienzos de los ochenta se calculaba que el costo para retener un kilómetro cúbico de agua mediante una presa era de 120 millones de dólares. En esa misma época se calculaba que la renovación de los sistemas de riego deteriorados o dañados, conjuntamente con sus canales de distribución, costaba 680 dólares por hectárea, y si se incorporaban los mecanismos para corregir los niveles de salinización, había que añadir 240 dólares por hectárea. La FAO estimaba que la reconstrucción de un sistema de riego medio, incluyendo el sistema adecuado de drenaje, costaba a comienzos de los ochenta cerca de 3 800 dólares por hectárea, contra 8 000 dólares por hectárea que costaría un sistema nuevo basado en la construcción de una presa.

La construcción de presas y embalses lleva aparejada, sin embargo, la pérdida neta de tierras, a menudo fértiles, que son inundadas por el lago artificial formado por la presa.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Científico aboga por un "orden mundial mejor" que proteja la naturaleza

El biólogo dijo que si los países en el mundo decidieran aportar sólo el uno por mil de su Producto Interior Bruto (PIB), se podría dar la debida protección al medio ambiente.

Sus cálculos apuntan a unos 50.000 millones de dólares que, según dijo, "no es mucho" dinero si se trata de "mejorar la calidad de vida" de la humanidad que tiene a unos 2.000 millones de personas en la extrema pobreza.

Esa fue una de las premisas de la conferencia que Wilson, profesor y conservador del museo de zoología comparada de la Universidad de Harvard, pronunció en la jornada final de la denominada Primera Cumbre Internacional de Biodiversidad 2011, que comenzó ayer en la capital ecuatoriana.

Para Wilson, existen los recursos y la tecnología para acabar con la pobreza y proteger el medio ambiente, aunque aseveró que "quienes controlan esos recursos deben tener el interés para hacerlo".

El biólogo, considerado uno de los científicos más influyentes en el mundo, concluyó que "la sociedad se define no sólo por lo que crea, sino por lo que se rehúsa a destruir".

Ante un auditorio en el que abundó el público estudiantil de Quito, Wilson pidió a los jóvenes poner mucho más interés en la biología y no dudó en desnudar su historia como ejemplo para los alumnos.

Y es que desde los 13 años Wilson se dedicó a conocer las hormigas, pasión que aún conserva y que le ha llevado a desarrollar teorías sobre las feromonas en los procesos de comunicación de la naturaleza.

Para él, "el siglo XXI va a ser conocido como el siglo del medio ambiente", porque la humanidad está abocada a conocer y proteger las especies o a destruirlas.

En el pastel de los seres vivos, con 1.400 millones de especies conocidas, los insectos ocupan la mayor parte, mientras que la porción de los mamíferos apenas es perceptible, mostró Wilson en sugerentes gráficos que adornaron su conferencia.

Pero hay, añadió, una gigantesca variedad de artrópodos, bacterias y una cantidad "astronómica de virus", que se cree son sustanciales en el equilibrio ambiental.

Es la gente joven la que debe conocer la naturaleza, apostilló Wilson, aunque lamentó que "casi hemos perdido este amor por la naturaleza en las ciudades".

Conminó a los jóvenes a involucrarse más en el conocimiento de la biología y en la protección de la naturaleza, pues indicó que si se salva el ambiente físico, también se salvará el ambiente viviente, donde se establece la vida.

El encuentro fue organizado por la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) del Gobierno ecuatoriano, con la colaboración de la Universidad Técnica Particular de Loja.

Uno de los objetivos de la cita fue promover y apoyar un cambio en los sistemas de producción en Ecuador, conservar su diversidad biológica y su ambiente.

En el encuentro participaron científicos nacionales y extranjeros como los académicos Elvira de Mejía (Universidad de Illinois), David Newman (Instituto Nacional del Cáncer de EEUU), Thomas C. Emmel (Fundation McGuire de Minesota) y Courth Whelan (Universidad de Florida), entre otros.

lunes, 23 de mayo de 2011

Bosques en la Cultura del Agua

Bosques en la Cultura del Agua


Por Gonzalo Duque Escobar *

Tras haber caído el telón de La Niña 2010/2011 con legiones de damnificados y cuantiosas pérdidas en los medios urbanos y rurales, debe advertirse la urgencia de una reconstrucción que empiece por ordenar las cuencas. La Niña, esta vez significativamente superior a la media y por lo tanto una de las más intensas de las últimas décadas, como fenómeno que hace con El Niño un ciclo de comportamiento errático, regresará para hacer más húmedas las temporadas secas y de lluvias del singular clima bimodal de la región tropical andina colombiana.

Y tras evaluar y proyectar grosso modo las elocuentes lecciones de las consecuencias de torrenciales aguaceros que han batido registros históricos en frecuencia e intensidad, de no apurar la adaptación ambiental de la que habla el ambientalista colombiano Gustavo Wilches Chaux en “La construcción colectiva de una cultura del agua”, preocupa lo que se vivirá en las siguientes temporadas invernales cuando de nuevo arrecie La Niña, de conformidad con lo ocurrido en este lustro y las dramáticas consecuencias de múltiples y variados eventos hidro-meteorológicos, que entregan para la historia de Colombia las aterradoras imágenes de inundaciones de poblados enteros en la Mojana y la Sabana de Bogotá, de los estragos de flujos de lodo como en Útica y del corrimiento de tierra que se llevó a Gramalote, a modo de inequívocas señales de que somos altamente vulnerables al desastre del calentamiento global.

Y para la ecorregión cafetera, las inundaciones en La Dorada y La Virginia, la pérdida de las bancas de las vías principales para las transversales de Manizales y Armenia y de la red terciaria de las zonas rurales del Eje Cafetero, o la grave problemática de la cuenca de la Quebrada Manizales, tres hechos que tienen en común la falta de una adaptación a la amenaza del calentamiento global, donde se reclama la declaratoria de zonas de interés ambiental en sectores críticos de los corredores viales y un ordenamiento de cuencas que le apunte a la planificación agrícola, al manejo de nuestras represas hidroeléctricas, al aseguramiento de fuentes hídricas, al debido uso del agua, y a la ocupación no conflictiva del territorio en lugares susceptibles a sequías, inundaciones y movimientos en masa.

Entonces, para mitigar la vulnerabilidad del hábitat frente a las torrenciales lluvias invernarles, en principio debemos aceptar que dicha fragilidad está asociada a las condiciones que favorecen el descontrol hídrico y pluviométrico resultante de la tala de bosques, dada su doble función como reguladores de las precipitaciones y de los caudales; lo primero al descargar las nubes gracias a la condensación del vapor de agua, y lo segundo al retener la humedad resultante de las precipitaciones. De esta segunda función se nutren las aguas subterráneas y por lo tanto los acuíferos y manantiales, lo que reduce las escorrentías a tal punto que el caudal de los ríos puede ser casi el mismo en invierno que en verano. Y de la primera función, al tener bosques se moderará la intensidad de las lluvias al igual que su distribución a lo largo del año: quien penetra al bosque andino puede advertir en el ambiente húmedo de los musgos y en el fresco del follaje, la condensación del vapor de agua extraída de las masas de aire que trae la brisa diurna a transitar por ese ámbito. Pero si hemos deforestado las montañas, desde la cuenca baja cercana a los valles interandinos hasta la cumbre, no habrá posibilidad de condensación alguna, y por lo tanto se cargarán más las nubes en su tránsito hacia la cordillera, pudiendo a su paso generar precipitaciones a la altura de nuestras ciudades de montaña, chubascos que caerán a modo de aguaceros diluviales.

En conclusión, para comprender mejor el impacto de haber destruido humedales, talado bosques y ocupado rondas de ríos y quebradas, y entender mejor la necesidad de reponer el bosque como fundamento para la estabilidad del medio biofísico, socioeconómico y cultural de nuestro entorno rural y urbano, habrá que aceptar la crítica situación causada por el efecto del “pavimento verde” asociado a la grave potrerización de nuestras montañas, y también la problemática de los “pavimentos grises” constituidos por nuestros mayores centros urbanos, cuyas escorrentías no están reguladas dado su sistema de alcantarillado directo carente de estructuras hidráulicas de almacenamiento y efecto regulador llevando de inmediato las aguas lluvias a las quebradas periurbanas, y abreviando como en el caso de las montañas desnudas los tiempos de concentración de las aguas para elevar sustancialmente los caudales, e incrementar con ellos la erosión hídrica y detonar flujos y deslizamientos en las zonas de pendiente, e inundaciones sobre valles y sabanas.

jueves, 19 de mayo de 2011

Explotación irracional de los bosques

Territorio Chocoano Noticias - Quibdó (Chocó)

Cada año, son deforestadas 336 mil hectáreas repletas de selva y vegetación nativa en Colombia. Esto equivale a decir que anualmente se destruyen 471 mil canchas de fútbol como la de El Campín.Es también un área muy parecida a la que abarca el departamento de Atlántico, según lo revela un reciente análisis hecho por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).Y es que mientras la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus expertos en cambio climático tratan de diseñar un mecanismo para pagarles a los países en vías de desarrollo por conservar sus bosques, y de esta forma combatir el calentamiento global, en Colombia la tala, en lugar de ceder, sigue tomando impulso.Entre el 2000 y el 2007, en Colombia arrasaron con 2'356.445 millones de hectáreas de bosques, pérdida que se hizo más evidente en la región Amazónica con 731.000 hectáreas, seguida de la región Andina con 578.000.Sin embargo, en términos relativos, la región Caribe fue la más afectada, pues allí desapareció el 12 por ciento de su cobertura boscosa en esos años. Otras áreas hot spots, es decir con mayores evidencias de tala, están en el Guaviares y en el Chocó biogeográfico, que incluye sectores del Baudó, Darién, Nariño y Cauca.También hay puntos críticos en los Montes de María, en las Serranías de San Lucas y del Perijá, en la Sierra Nevada de Santa Marta y el piedemonte Arauca-Casanare.Este conteo es el primero que se hace en el país, usando imágenes de satélite y a través de una metodología unificada. Y sirve para despejar en parte la controversia numérica que siempre ha existido entre el Gobierno y la academia sobre este tema, ya que mientras el primero dice que la deforestación nacional no es superior a las 150 mil hectáreas, expertos de la Universidad Nacional, como Jesús Orlando Rangel, han dicho que esta llega a las 600 mil hectáreas anuales.Hay plantas en extinción"Con esta medición, que haremos año a año, queremos, además de llamar la atención, que el país comience a tener una cifra certera y que podamos usar para comparar el avance de este problema año a año" explicó Ricardo Lozano, director del Ideam.De todas formas Colombia queda como uno de los 10 países en desarrollo con mayores tasas de deforestación anual según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), superado por Brasil, Indonesia, México, Perú, India, China, Bolivia, Angola y Sudán.Según esta entidad, la consolidación de la destrucción de selvas y bosques en el país se produce en momentos en que los datos oficiales sobre pérdida de superficie forestal promedio se han reducido en el mundo, pasando de 8,3 millones de hectáreas al año en la década de 1990, a 5,2 millones de hectáreas anuales entre el 2000 y el 2010.Además, se conocen en momentos en que se hace público un estudio de las universidades de Yale y Columbia, en el que el país, a pesar de sufrir de este 'cáncer' que destruye el hábitat de cientos de especies de flora y fauna, aparece situado en el puesto 10 entre los más limpios y ecológicos del mundo.La deforestación no sólo tiene en jaque la existencia de al menos 500 especies de plantas, muchas de las cuales pierden más ejemplares de las que se siembran. Según la Fundación Proaves, el 80 por ciento de las 1.885 especies de aves que hay en el territorio está en algún grado de peligro, entre otras cosas, por la destrucción de los árboles, que son su hogar y de los cuales depende su alimentación. Una situación similar viven los monos araña y el tití cabeciblanco, incluidos dentro de los 25 primates más amenazados del mundo y que dependen de la flora para vivir.Otro combustible de la deforestación es la siembra de cultivos ilícitos por narcos y guerrilleros, que según el Sistema de Integrado de Monitoreo (Simci), de las Naciones Unidas, ha destruido cerca de 150 mil hectáreas de selva y ha extendido las matas de coca por 3.445 hectáreas de parques nacionales.Comercio ilegal de madera alimenta destrucción de selvasUno de los problemas que alimenta las tasas de deforestación es el comercio ilegal de madera. Parques Nacionales como Katíos, Cocuy y Paramillo son asaltados con frecuencia por traficantes que extraen madera para venderla en el interior del país o llevarla a Asia.Se estima que esta venta ilegal mueve en todo el país al año cerca de 60 millones de dólares. Cálculos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) indican que el 40 por ciento de la madera que produce Colombia proviene de árboles cortados indebidamente.De ellos, hay 21 especies nativas, como ceibas, cominos, guayacanes y abarcos, en peligro de extinción precisamente por la sobreexplotación.¿Dinero por cuidar bosques?Para contrarrestar la pérdida de bosques, el mundo está discutiendo la posibilidad de que los países desarrollados financien la protección de los bosques de los países pobres para enfrentar el cambio climático.Se estima que la deforestación origina el 20 por ciento del total de los Gases de Efecto Invernadero (GEI). Esta idea se llama 'Reducción evitada de emisiones de GEI por deforestación' (Redd), y busca que aquellos países pobres que disminuyan sus tasas de deforestación reciban dinero como compensación por la función que cumplen sus selvas en la estabilidad climática.Se intenta que en la Cumbre de Cambio Climático de la ONU en Cancún (México), en diciembre -similar a la de Copenhague del año pasado- se firme un acuerdo que diga cómo se manejarían esos recursos."La deforestación es un problema, pero es bueno saber cuánto estamos talando, porque los compromisos de reducción se tendrán que hacer con base en estimados ciertos y no sobre especulaciones", explicó Ricardo Lozano, director del Ideam.César Ruiz, de Conservación Internacional (CI), y quien diseñó una guía Redd para Colombia con otras organizaciones como WWF y la Fundación Natura, dijo que esos recursos tendrán que entregarse a las comunidades, para que no necesiten deforestar para sobrevivir.Fuente: El TiempoCada año, son deforestadas 336 mil hectáreas repletas de selva y vegetación nativa en Colombia. Esto equivale a decir que anualmente se destruyen 471 mil canchas de fútbol como la de El Campín.


Es también un área muy parecida a la que abarca el departamento de Atlántico, según lo revela un reciente análisis hecho por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).


Y es que mientras la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus expertos en cambio climático tratan de diseñar un mecanismo para pagarles a los países en vías de desarrollo por conservar sus bosques, y de esta forma combatir el calentamiento global, en Colombia la tala, en lugar de ceder, sigue tomando impulso.


Entre el 2000 y el 2007, en Colombia arrasaron con 2'356.445 millones de hectáreas de bosques, pérdida que se hizo más evidente en la región Amazónica con 731.000 hectáreas, seguida de la región Andina con 578.000.


Sin embargo, en términos relativos, la región Caribe fue la más afectada, pues allí desapareció el 12 por ciento de su cobertura boscosa en esos años. Otras áreas hot spots, es decir con mayores evidencias de tala, están en el Guaviares y en el Chocó biogeográfico, que incluye sectores del Baudó, Darién, Nariño y Cauca.


También hay puntos críticos en los Montes de María, en las Serranías de San Lucas y del Perijá, en la Sierra Nevada de Santa Marta y el piedemonte Arauca-Casanare.


Este conteo es el primero que se hace en el país, usando imágenes de satélite y a través de una metodología unificada. Y sirve para despejar en parte la controversia numérica que siempre ha existido entre el Gobierno y la academia sobre este tema, ya que mientras el primero dice que la deforestación nacional no es superior a las 150 mil hectáreas, expertos de la Universidad Nacional, como Jesús Orlando Rangel, han dicho que esta llega a las 600 mil hectáreas anuales.


Hay plantas en extinción
"Con esta medición, que haremos año a año, queremos, además de llamar la atención, que el país comience a tener una cifra certera y que podamos usar para comparar el avance de este problema año a año" explicó Ricardo Lozano, director del Ideam.


De todas formas Colombia queda como uno de los 10 países en desarrollo con mayores tasas de deforestación anual según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), superado por Brasil, Indonesia, México, Perú, India, China, Bolivia, Angola y Sudán.


Según esta entidad, la consolidación de la destrucción de selvas y bosques en el país se produce en momentos en que los datos oficiales sobre pérdida de superficie forestal promedio se han reducido en el mundo, pasando de 8,3 millones de hectáreas al año en la década de 1990, a 5,2 millones de hectáreas anuales entre el 2000 y el 2010.


Además, se conocen en momentos en que se hace público un estudio de las universidades de Yale y Columbia, en el que el país, a pesar de sufrir de este 'cáncer' que destruye el hábitat de cientos de especies de flora y fauna, aparece situado en el puesto 10 entre los más limpios y ecológicos del mundo.


La deforestación no sólo tiene en jaque la existencia de al menos 500 especies de plantas, muchas de las cuales pierden más ejemplares de las que se siembran. Según la Fundación Proaves, el 80 por ciento de las 1.885 especies de aves que hay en el territorio está en algún grado de peligro, entre otras cosas, por la destrucción de los árboles, que son su hogar y de los cuales depende su alimentación. Una situación similar viven los monos araña y el tití cabeciblanco, incluidos dentro de los 25 primates más amenazados del mundo y que dependen de la flora para vivir.


Otro combustible de la deforestación es la siembra de cultivos ilícitos por narcos y guerrilleros, que según el Sistema de Integrado de Monitoreo (Simci), de las Naciones Unidas, ha destruido cerca de 150 mil hectáreas de selva y ha extendido las matas de coca por 3.445 hectáreas de parques nacionales.


Comercio ilegal de madera alimenta destrucción de selvas
Uno de los problemas que alimenta las tasas de deforestación es el comercio ilegal de madera. Parques Nacionales como Katíos, Cocuy y Paramillo son asaltados con frecuencia por traficantes que extraen madera para venderla en el interior del país o llevarla a Asia.


Se estima que esta venta ilegal mueve en todo el país al año cerca de 60 millones de dólares. Cálculos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) indican que el 40 por ciento de la madera que produce Colombia proviene de árboles cortados indebidamente.
De ellos, hay 21 especies nativas, como ceibas, cominos, guayacanes y abarcos, en peligro de extinción precisamente por la sobreexplotación.


¿Dinero por cuidar bosques?
Para contrarrestar la pérdida de bosques, el mundo está discutiendo la posibilidad de que los países desarrollados financien la protección de los bosques de los países pobres para enfrentar el cambio climático.


Se estima que la deforestación origina el 20 por ciento del total de los Gases de Efecto Invernadero (GEI). Esta idea se llama 'Reducción evitada de emisiones de GEI por deforestación' (Redd), y busca que aquellos países pobres que disminuyan sus tasas de deforestación reciban dinero como compensación por la función que cumplen sus selvas en la estabilidad climática.


Se intenta que en la Cumbre de Cambio Climático de la ONU en Cancún (México), en diciembre -similar a la de Copenhague del año pasado- se firme un acuerdo que diga cómo se manejarían esos recursos.


"La deforestación es un problema, pero es bueno saber cuánto estamos talando, porque los compromisos de reducción se tendrán que hacer con base en estimados ciertos y no sobre especulaciones", explicó Ricardo Lozano, director del Ideam.


César Ruiz, de Conservación Internacional (CI), y quien diseñó una guía Redd para Colombia con otras organizaciones como WWF y la Fundación Natura, dijo que esos recursos tendrán que entregarse a las comunidades, para que no necesiten deforestar para sobrevivir.